02. Yayoi Kusama: el arte como forma de sobrevivir

 

Hay historias que no solo se leen: se sienten.

La de Yayoi Kusama es una de ellas.

Nació en Japón, en una familia que nunca entendió su sensibilidad. Desde niña veía puntos, luces y formas que cubrían todo a su alrededor. Lo que muchos llamaron alucinaciones, ella lo transformó en arte. Desde muy temprano, encontró en el acto de crear una manera de resistir.

Su madre le prohibía pintar. Su entorno la llamaba “extraña”.

Pero Kusama siguió, dibujando en papeles escondidos, buscando en los colores un refugio.

Y con el tiempo, ese refugio se volvió su lenguaje.

Cuando llegó a Nueva York, en los años 60, se encontró en un mundo del arte dominado por hombres, donde la excentricidad femenina era vista con burla. Pero ella no se detuvo.

Empapeló galerías con puntos, espejos infinitos, redes y repeticiones.

Su arte no era una búsqueda estética: era un grito.

Un intento por ordenar el caos, por transformar el miedo en belleza.

Cada punto que pintaba era una declaración:

estoy aquí, aunque me duela existir.

Hoy, con más de 90 años, Yayoi Kusama vive en un hospital psiquiátrico por decisión propia, y cada día camina hasta su taller para seguir pintando.

Sigue creando desde ese lugar donde muchos ven encierro, pero ella encontró libertad.

Y pienso en eso: en lo que significa crear desde la herida, desde el silencio, desde lo que no encaja.

En cómo hay personas que convierten su propio laberinto en arte.

Y cómo, sin saberlo, nos enseñan a habitar el nuestro.

Mujeres como Yayoi Kusama son profundamente relevantes para mí.

Porque me recuerdan que el arte también es una forma de sanar, de nombrar lo que no se puede decir, de seguir adelante aunque no haya claridad.

Me invitan a pensar, a sentir, a reflexionar… y, sobre todo, a avanzar.

Para pensar…

  1. ¿Cuánto de tu caos podrías transformar si lo miraras con ternura?
  2. ¿Qué pasaría si dejaras de esconder tus rarezas y las volvieras arte?
  3. ¿Dónde guardas todo eso que no puedes decir en voz alta?
  4. ¿Y si tu forma de sanar no fuera entenderlo todo, sino crearlo?

Este texto hace parte de mi Reto #100DíasDePensARTE,

un viaje de cien reflexiones donde el arte, la emoción y la vida se encuentran. Gracias por estar. 

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