Así se sienten los sueños que se vuelven realidad

 




Nunca me imaginé que publicaría un libro. Siempre lo soñé, desde muy pequeña, pero jamás pensé que sería real. Uno sueña, trabaja, insiste, y aun así, cuando por fin ocurre, la sensación es indescriptible.

Así se sienten los sueños: se construyen paso a paso, entre desvelos, dudas y persistencia, pero cuando llegan no hay manera de dimensionar cómo se viven en realidad. Te sorprenden, te desbordan. Te hacen llorar en momentos en que pensabas estar fuerte, o quedarte en silencio cuando imaginabas gritar de alegría.

Yo lo soñé muchas veces: me imaginaba mi nombre en la portada, pensaba en las páginas, en lo que significaría ver mi historia impresa. Pero nada se parece a la realidad. Porque soñar es una cosa, y vivir lo soñado es otra muy distinta.

Y, sin embargo, los sueños también traen consigo un leve sabor agridulce. Porque cuando miras atrás, recuerdas todo lo que atravesaste para llegar aquí: los miedos, las frustraciones, las veces que pensaste rendirte. Y duele un poco pensar en las personas que caminaron contigo en algún tramo del camino, pero que ya no están para compartir este momento. Esa ausencia se mezcla con la alegría, y entonces entiendes que la nostalgia también forma parte de los logros.

Creo que ahí está lo maravilloso: los sueños no son solo metas que se tachan de una lista, son experiencias que nos transforman. Cuando se cumplen, no solo validan todo lo que hiciste para llegar ahí, también te muestran una parte de ti que no conocías: la valentía de arriesgarte, la ternura de reconocerte capaz y la humildad de aceptar que lo que soñaste ahora existe, aunque no sea exactamente como lo habías imaginado.

Jamás dimensioné lo que sentiría. Hoy lo sé: los sueños se sienten con todo el cuerpo y con todo el corazón. Te cambian el ritmo de la respiración, te llenan los ojos de lágrimas y te recuerdan que la vida, aunque a veces duele y se lleva gente en el camino, también es generosa cuando decides creer y seguir.


Comentarios

Entradas populares