05. Entre lo bonito y lo que funciona
Llevo días viendo muebles.
Horas, para ser exacta.
Y todavía no compro nada.
Parece una decisión simple, Pero en realidad, NOOOO lo es tanto.
Nunca antes había comprado un mueble para mí.
Y de repente me encuentro eligiendo todo: el sofá, la mesa, las sillas, los colores, los pequeños detalles que van a hacer parte de mi vida.
Y entre todo eso, me doy cuenta de que no estoy decidiendo solo por estética.
Estoy eligiendo quién soy en este momento.
Hay muebles que me encantan, pero son incómodos.
Otros que son perfectos, pero no me emocionan.
Y en medio de esa búsqueda, me descubro entre dos mundos: lo que me gusta y lo que funciona.
Lo bonito y lo práctico.
Lo que deseo y lo que realmente necesito.
A veces me río sola, porque es apenas un sofá…
pero en el fondo sé que es mucho más.
Es la primera vez que elijo algo para mi propio espacio, para mi propio ritmo.
Y eso da una mezcla rara de emoción y miedo.
Esa sensación de estar construyendo algo tuyo, pero no tener muy claro todavía cómo se ve.
Creo que ese es el verdadero dilema: no se trata solo de decorar un apartamento, sino de empezar a habitarte.
De decidir cómo quieres vivir, con qué rodearte, qué cosas te acompañarán en tus días buenos y también en los que no lo son tanto.
Y sí, da miedo equivocarse.
Da miedo pensar que tal vez después no te guste lo que elegiste.
Pero también hay algo profundamente hermoso en ese proceso: saber que estás decidiendo. Que ya no estás soñando con “algún día”, sino haciéndolo realidad, paso a paso, mueble a mueble.
Para reflexionarnos
- ¿Cuándo fue la última vez que elegiste algo solo para ti?
- ¿Por qué a veces cuesta tanto decidir lo que queremos, incluso en las cosas pequeñas?
- ¿Y si elegir —aunque te equivoques— fuera la forma más sincera de decirte “ya estoy lista para mi propia vida”?
Me ha costado tanto esto, jejeje, he tenido que desaprender y aprender.

Comentarios
Publicar un comentario